CONTEXTO
Poner una creación en el mundo es un acto revolucionario, sin importar la escala de lo que se esté liberando. Siento que mi psique acudió a esta pieza, en particular, debido al deseo de depuración del pasado en el que vivo constantemente, pero que este año ha sido cataclísmico con mi retorno al estudio formal de música.
Esta canción siempre me gustó mucho, desde el momento en que nació y actuó como un unguento álmico tras un episodio vincular en el que fui lastimadx. No del todo por alguien, sino por mis miedos asociados a la situación que representaba esa persona para atender y sanar: nada más y nada menos que mi herida de abandono. Si se presta atención a la letra (si es eso posible), nacida de vocalizaciones ininteligibles que luego, sin mucho afán, traté de traducir en un idioma conocido, es notable el tema del amor incondicional: que no pone límites, que no cuestiona, que acepta todo, para que no se vayan. Luego de ese vínculo, aprendí que esa conducta no podía seguir internalizada si pretendía construir relaciones afectivas (de cualquier tipo) saludables, en las que las necesidades de todxs lxs involucradxs fueran igualmente importantes, y donde el ruego, el poder y la sumisión no fuesen los enlaces, mucho menos los motivos, de la unión.
Escribir canciones basadas en vínculos afectivos es quizá lo más común de la historia de la música. Y a pesar de que no son los temas que trato en la mayoría de mi música, hay algunas, y han sido piezas fundamentales para la articulación de mi subjetividad. Hace poco pensé juntarlas todas en un mismo album, a modo de compilación auto-etnográfica de ese ámbito. Si se escucha cada una, se entiende la linea de tiempo, el hilo evolutivo que he atravesado a lo largo de los años, con cada persona que me marcó y transformó. Todas son despedidas, menos una. La única que escribí queriendo abrir un proceso, un espacio de amor nuevo e inédito (lo escribo para asentarlo en la consciencia).
PROCESO
Digamos que un día de finales del 2020, prendí todos mis aparatos mientras lloraba por el inminente fin de ese episodio breve pero incisivo, e improvisé este tema que hoy comparto. A partir de una progresión de acordes muy sencilla, pero inexplorada por mí, que hice en la guitarra eléctrica. Había estado escuchando mucho jazz y necesitaba la corporiedad del instrumento. No suelo componer así, menos en ese momento en el que tenía poco tiempo con mis controladores midi y estaba muy metidx en el proceso de aprendizaje y formatos electrónicos, pero quería sentir que sabía hablar un idioma que compartía con la persona en cuestión (también músicx). Y así se engendró. Lo demás fue continuar sumando capas que articularan el desarrollo, entre ellas, una voz accidentada y dolida que intentaba recitar algo escrito sin mucho cuidado, grabada con mi micrófono dinámico (aún no tenía el condenser), la cual conservé en un 90%, tanto la voz prnicipal como coros fantasmas y susurros que ocurren a lo largo de todo el tema, a excepción de algunas partes del verso cuyo sinsentido me obligó a regrabar su simil en palabras, o al menos eso intenté. Y así también conservé la guitarra original, salvo en los coros, donde la regrabé para mejorar el rango dinámico (porque cuando la grabé originalmente, lo hice con una interfaz M-Audio basiquita) y emprolijar la ejecución, algo que no siempre logro con ese instrumento. El beat siempre fue aquello inconcluso que deseaba hacer trasncender, así que al retomarla este año, me dediqué a reconstruirlo utilizando (bendito sea) Addictive Drums. En el interludio había una intención de background chords con un synth que tampoco estaba muy clara, y lo que hice fue cambiar el sonido por uno que vengo utilizando mucho desde que compuse MMXXIV, del catalogo de LABS, al cual yo decidí llamar ARCA.
Con estas operaciones sentía que todo estaba casi listo, menos el bajo, cuya idea había grabado en ese entonces con la guitarra, bajándole una octava al pitch. Sin importar el género, los bajos para mí son fundamentales e indispensables, así que después de varias sesiones de trabajo y dándome cuenta de la seriedad con la que estaba encarando este proyecto, decidí contactar a Violenta Josefina, mi gran amiga y colega con quien trabajé en el pasado en Sentir Verdad, para que aportara su desbordante talento. Y fue lo mejor que pude hacer, no solo porque la aproximación que le dio solo sumó y sumó complejidad armónica, una que estaba requiriendo mi oído para sentirse satisfecho, sino porque esta alianza derivó en un encuentro en vida física en el que, juntxs, hicimos unos arreglos que elevaron la música al lugar donde siempre quise que llegara.
Para quienes no me conocen: esto es algo que yo NO HAGO. No me reuno a hacer música con nadie, no me gusta jammear, no me gusta que "me toquen los temas", y lo digo sin pudor: mi proceso creativo es íntimo y privado. Pero en estos últimos 5 años, precisamente, he tenido la suerte de establecer estas alianzas creativas (musicales) no solo con Valeria, cuya experiencia y aproximación admiro muchísimo y genuinamente, me deleitan, en todos sus proyectos, como con Briggite Olivares, también gran espejo, amigx y admiradx artista con quien he podido hacer evolucionar mi sonido y quien se ha convertido, desde hace un tiempo, en una suerte de mentore en el área técnica (la aprobación de su oído es muy importante para mí en las producciones que he venido haciendo en solitario luego de haber trabajado juntxs en las mezclas de Sentir Verdad, Estoy loco con el Frío y Salvaje, siempre con intercabios muy intuitivos y con gran sincronía). Compartir el proceso creativo es un acto de valentía, porque es exponerse desde la raíz, y me siento muy afortunadx de contar con ellxs, confiar en ellxs, resonar en ellxs y co-crear, todas cosas que considero el sueño de todx artista (y quien diga que no, es profundamente egoísta). Una vez que conectamos a nivel musical, todo el hecho de componer, de hacer música, en general, se naturalizó y dejó de ser un secreto que guardo.
Con esta hermosa e interesante linea de bajo, evidentemente ocurrieron cosas armónicas más interesantes que solicitaron una revisión de todo el tema, y me llevaron a mejorar muchísimo el piano del acompañamiento, que se enriqueció de una forma solo posible teniendo el sonido de Valeria. En pocas palabras, quise honrar su aporte, darle protagonismo y fuerza.
ARTE
Para esto quise buscar una imagen creada o una foto tomada en esa época, en la que nació la canción. Lo que más me llamó la atención y me pareció que conectaba mejor con todo ese episodio, fue un dibujo que hice de un personaje del Zodruz con un insecto volador saliendo de su boca.

Esta imagen surgió en un sueño muy, muy fuerte, que dejaré aquí:
17 de diciembre, 2020:
Soñé que estaba en mi casa, aquí en Buenos Aires. Había una especie de reunión, pero terminó convirtiéndose en otra cosa que no sé qué era. Un montón de personas hippies pusieron carpas hechas con sábanas y telas y tablas por todas partes y se instalaron a vivir ahí, en mi casa. A mí medio que me daba igual, medio que estaba confundide, hasta un momento en el que me fui a bañar y pensé "ok, claro. Esto va a pasar, la gente va a dejar sus pelos aquí y están usando mi jabón y mis cosas sin decir nada y ahora yo tengo que usar eso que ya está usado por les otres". La atmósfera era confusa. Parecía una fiesta silenciosa y perpetua pero quien quisiera se iba a dormir. En un momento en el que yo dormía en mi cama, arropada hasta la cabeza con mi edredón, como para resguardarme (como hago cuando me da miedo la noche), una chica se asomó en esa cueva que hice, me dio un beso en la boca largo y plácido, y se fue. Me dejó feliz y perpleja por la aleatoriedad de la interacción. Después, no sé muy bien cómo explicarlo, pero me hice consciente de que tenía una cucaracha. No entiendo si era una mascota u otra cosa. Era dorada.
Todo cambió un poco. El escenario se mezcló con la sala de mi casa en Maracay y estaba llena de gente, y se conectaba con mi habitación de acá, en la que seguían las carpas de les huéspedes. En una de las paredes, donde no habían telas que bloquearan la vista, vi deslizarse un gusano mediano, pero gordo, amarillo, parecido a los que comen algunos indígenas. Me alarmé y fui a la sala, que estaba llena de gente, avisando que esa babosa estaba en mi cuarto y preguntando si sabían qué era y cómo sacarla. Busqué con la mirada a alguien que pudiera ayudarme, y vi a mi papá sentado cerca del balcón, en uno de los 2 sillones iguales que siempre hubo en mi casa en Maracay. Ya lo había visto antes, así que le dije, sabiendo que era la persona más capacitada para ayudarme, "Papá, ven". Fuimos a la habitación y agarró al gusano, con la habitual naturalidad con la que solía agarrar cualquier animal, y me dijo que era de los que hacen capullo. No sé si lo sacó o lo dejó, pero volvimos a la sala y me habló de mi cucaracha dorada, diciendo que no tenía sentido que tuviera una y al mismo tiempo me diera asco el gusano. Les otres que estaban alrededor suyo se rieron, burlándose de mí. Siguió, diciéndome que él me imaginaba más bien con una cucaracha Emperador (ése era el nombre de las marrones), y yo, entre cohibida, con ganas de reírme y fastidiada, le dije que parara ya, mientras empecé a sacarme de la boca, como cuando te quedan hilos de la fibra del algún alimento, pequeñas patas de cucaracha, e hice un comentario al respecto, diciendo que la familia ya tenía suficiente con mi ingesta de cucarachas. Justo en ese momento, vi a mi papá y se estaba sacando de la boca una cucaracha Emperador gigante, con la misma paz de cuando agarró al gusano para examinarlo, y al terminar de sacarla, la cucaracha abrió las alas y se fue tan rápido que pareció desaparecer del espacio. En ese momento lo vi a los ojos sin decir nada, y desperté.

Estas son algunas imágenes con las que acompañé el registro.
De ese sueño no solo salió ese dibujo, también un poema que incluí en mi primer poemario, Un cuerpo deshaciéndose en el agua (libro entero nacido ese mismo año):
DISPERSE
como un perro traumado ladra
a cualquiera que recuerde a su agresor original
acostumbrade a su condición de ser
rastrero errante
en lo podrido, desubicado
le salen cucarachas de la boca
las ingiere y regurgita las patas
y ve con extrañeza cómo su padre escupe
un emperador alado marrón
no dorado
como el insecto de sus sueños
usted es un fuego que quiere aprender a vivir
de lejos
para no quemar
En vista del impacto que tuvo esta imagen, que además, asocié y sigo asociando con todo el espectro emocional que estaba viviendo en aquella época, directamente relacionado con el vínculo del que surgió la canción, decidí reinterpretarla con IA y darle un sentido en el presente. No fue fácil, ya que utilizo herramientas exclusivamente gratuitas. Pero después de muchas pruebas, de varias ediciones, y consultas, escogí la que desde ahora representa este tema. El insecto de mi sueño, el original, mutó de cucaracha a polilla, de polilla a mariposa, y yo muté con él.
RELEASE
Escogí este momento y no otro por puro impulso. Sin embargo, me pareció conveniente la retrogradación de mercurio para darle pulitura fina a esta pieza, una que solo bajo esta energía de revisión es posible. El proceso se re-abrió en septiembre, con el sol en Virgo, pidiendo depuración y purificación. Cierra justo antes de la luna en escorpio, como ritual de liberación previo a la muerte simbólica y el nuevo renacimiento. Mi casa 1 y mi plutón en Escorpio se activan especialmente en esta época del año, y las lunas nuevas en escorpio para mí se sienten como el verdadero fin/reapertura del ciclo vital.
Sin más, espero puedan disfrutarlo:
ESCUCHAR
nuwanliss
